Recordatorio

Hay que permitir que se acumule sin miedo
el sedimento de la historia sobre los canales intrépidos de la memoria
quizás,
en una de esas,
la juventud distante se nos rebalse y nos invada el presente
como los ríos primaverales
como la lluvia rompiendo el follaje,
para venir a llorar sobre nuestros ojos impactados

Y sentir de nuevo como se sentía
en el amanecer de las cosas
con las narices bien puestas sobre el aire matutino
que es el refugio de todos los objetos sin nombre

Por que no podemos dejar que la sorpresa se enamore de otro
y se vaya
entre hastíos y aburrimientos
entre bocinazos

No podemos dejar que nos vengan a callar el deseo,
que nos mira con desconfianza
ni hay que abandonar la necesidad de romperlo todo
solo para hacerlo de nuevo
y que de esa manera
de pronto
el mundo no sea más que una obra con los plazos vencidos
y martillos y palabras
y nosotros,
sobre un andamio
dejando caer los halagos más insultantes
sobre los que transitan abajo

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